dissabte, 8 d’agost de 2015

Orar en el mundo obrero

Salmo

Señor, defensor de los pobres, refugio del oprimido,
‘vengador’ (go’el) de la sangre derramada, en Ti confiamos,
a Ti acudimos: no olvides los gritos de los humildes,
mira cómo afligen a tus emigrantes…

¡Ojala apareciera el Señor y nos hiciera justicia!
El no olvida jamás al pobre, no perecerá la esperanza del humilde.

Levántate, Señor, que no triunfen los negociantes de la salud:
sean juzgados por el pueblo como viles delincuentes.
Infúndeles terror, Señor, para que aprendan, insensatos,
que no son más que hombres, pobre carne como todos.

Señor, Tú miras nuestras penas y trabajos, las tomas en tus manos.
A Ti se encomienda el pobre, Tú socorres al huérfano.
Rómpele el brazo al gobernante deshonesto,
pídele cuentas de su maldad y que desaparezca. 

Señor, Tú escuchas los deseos de los humildes,
les prestas oído y los animas,
Tú defiendes al huérfano y al desvalido…
Por eso, en tu nombre, seguiremos manifestándonos
contra esta política ‘homicida’, no cejaremos
hasta expulsar al negociante de la salud.




Orar en el mundo obrero

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