dilluns, 31 d’agost de 2015

Bienvenidas todas las personas refugiadas


 "Porque fui extranjero y me acogisteis" (Mt 25, 35)

No podemos permanecer ajenos ante el drama que suponen estos hechos, ante la indiferencia de nuestros gobiernos y nuestras sociedades, que miran hacia otro lado cuando millones de personas sufren las consecuencias de un sistema económico injusto

"Por eso hemos de dar gracias a Dios por los emigrantes, que nos proporcionan la oportunidad de acogerlos y, por la acción del Espíritu, recibir de ellos, con su trabajo y servicios, sus dones y su riqueza"

Defender la dignidad, acoger a todas las personas

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