dissabte, 19 d’octubre del 2013

VARIOS INMIGRANTES DENUNCIAN AGRESIONES DE LA POLICÍA TRAS UNA HUELGA DE HAMBRE PACÍFICA EN ZAPADORES





Un grupo de inmigrantes de origen argelino han denunciado que recibieron intimidación, vejaciones y agresiones físicas por parte de la policía en el Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de Valencia, tras iniciar una huelga de hambre pacífica en protesta por su privación de libertad.

La huelga de hambre comenzó el pasado viernes 11 de octubre, en la hora de la cena, cuando cuatro personas se negaron a comer con el objetivo de llamar la atención para que les liberaran o les enviaran a sus países de origen. Según relata en su denuncia Yossaf Alwalid, uno de los ciudadanos argelinos que iniciaron la protesta, su finalidad era salir de “un centro donde las condiciones provocan tensiones entre la gente, humillaciones y enfermedades por el agua fría de la ducha y el aire acondicionado”. En ese momento, la policía tomó nota inmediatamente de los nombres de las personas que se negaban a comer.

Al día siguiente, durante la hora del desayuno y de la comida, se unieron nuevos internos a la protesta y el grupo que se negaba a comer era de veinte personas. Ese día, durante la hora de la siesta, entre las 14.30 horas y las 17.00 horas, la policía cerró con llave las habitaciones de los internos, cuando normalmente permanecen abiertas. Tras este período, reunieron a todos los retenidos del CIE en el comedor, en presencia de quince policías antidisturbios y los cinco guardias del turno del centro. Éstos hicieron salir a los que no estaban en huelga de hambre, intimidaron a los que mantenían la protesta y les comunicaron “que no lo consideraban una huelga de hambre, sino un motín”, tal como relató la víctima. Entre las 20.00 horas y las 20.30, llevaron a cenar a los internos en huelga de hambre aparte de los demás. Todos comieron, a excepción de cuatro que mantenían la huelga. Justo después de cenar, les encerraron de nuevo en las habitaciones, sin dejarles ir al baño a hacer sus necesidades o fumar en todo este tiempo. Después, uno de los retenidos pidió ir al baño y se le negó. Sobre las 23.30, Alwalid denuncia que la policía le agredió a él y a otros internos, tras descubrir que había encendido un papel para mantener el fuego y poder fumar más adelante.

Tras descubrir el olor a quemado, los cinco guardias entraron en la habitación, se pusieron guantes y obligaron a todos los internos a colocarse contra la pared. Todos obedecieron y los guardias registraron la sala hasta encontrar el papel. Preguntaron de quién era y Alwalid –según explica en su denuncia- contestó que suyo. Le hicieron girarse y habló cara a cara “de forma tranquila” con los guardias, con las manos en la espalda en todo momento. Entonces, uno de los guardias – identificado con su número de placa por el denunciante-, de repente, le comenzó a golpear ambos lados de su cara, provocándole un hematoma en el ojo. Otro de los internos se giró para ver qué sucedía y el mismo guardia le insultó y le golpeó repetidamente en la espalda, ante el miedo de éste por tener una lesión en la pierna. Después, se volvió hacia Alwalid y continuó propiciándole varios puñetazos en la cara.

Ante estos hechos, el joven argelino solicitó atención médica, pero no se atendió su petición hasta cuatro días después, relata Alwalid. Por otra parte, el ciudadano de origen argelino Redouane Badrdine, que también participó en la huelga de hambre, denunció el pasado martes, 15 de octubre, ante el juzgado de instrucción haber sufrido malos tratos y vejaciones por parte de un policía del Centro de Internamiento de Extranjeros de Valencia donde actualmente se encuentra retenido.

Según Badrdine, los hechos tuvieron lugar el pasado domingo, 13 de octubre, durante la hora del desayuno cuando uno de los agentes que custodiaban a los internos le llamó con gestos. Tras obedecerle y acercarse, el agente le introdujo en el cuarto de baño y cerró la puerta con llave. Entonces, comenzó a llamar para quejarse y que le abrieran. En ese momento, pasó el Jefe de Servicio, quién, al verle encerrado sin motivo alguno, le abrió la puerta y le dejó volver al comedor para continuar desayunando. Dos o tres minutos más tarde, el policía que le había encerrado volvió a llamarle y pidió a otro agente que le avisara si venía de nuevo al Jefe de Instrucción. Badrdine obedeció sus órdenes y se volvió a dirigir al cuarto de baño. Una vez dentro, el policía le golpeó con el puño cerrado en su pómulo izquierdo, ante lo que Badrdine intentó defenderse muy asustado, según relata. Después, el agente le cogió del hombro fuertemente y le obligó a abrir la boca, le escupió dentro y se marchó.

El joven argelino explica que se sintió vejado y humillado e incluso vomitó “por el asco que le daba” y no pudo dormir aquella noche. Por otra parte, la denuncia recoge que el agente no llevaba placa identificativa, aunque Badrdine asegura poder reconocerlo con facilidad y detalla una descripción física del policía. Por todo ello, tanto Alwalid como Badrdine han solicitado en sendas denuncias que se investiguen las grabaciones del sistema de video vigilancia del día y las horas señaladas, que se llame a declarar a los agentes identificados, que se llame a los denunciantes a declarar y que testifiquen los internos que se encontraban en el lugar donde ocurrieron los hechos.

La Campaña por el cierre de los Centros de Internamiento para Extranjeros exige, una vez más, que se tomen medidas inmediatas para garantizar que hechos tan graves como éste no vuelvan a suceder y que se pongan en marcha los mecanismos necesarios para garantizar una investigación real de lo sucedido sin que se perjudique a la persona que ha interpuesto la denuncia, ni a los testigos presenciales.

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